| Nota del transcriptor: En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas deloriginal, incluyendo las variadas normas de acentuación presentes en eltexto. AL ÍNDICE. |
LA VIEJA VERDE
GALERÍA LITERARIA—DIEGO MURCIA, EDITOR.
ESTUDIOS AL NATURAL
POR
D. M. FERNANDEZ Y GONZALEZ
MADRID
ADMINISTRACION DE LA GALERÍA LITERARIA
Tabernillas, 2, principal.
1883.
Es propiedad del editor.
MADRID.—Imp. de Montegrifo y Compañía, Bola, 8.
Dos retratos en bosquejo.
Habia en una noche del invierno pasado en un café de los más concurridosde la imperial, coronada é invicta villa y córte de Madrid, sentada áuna mesa en un rincon, y puesta á la vidriera que daba á la calle,acompañada de una hembra ambígua, que no se sabia si era criada, amiga óacompañanta alquilona, una señora que llamaba la atencion de los otrosconcurrentes del café.
Llovia como si no hubiese llovido nunca.
Hacia un frio de diez bajo cero.
A pesar de este frio, las dos señoras, por no decir mujeres, tomabansorbete.
La más notable de ambas, la que propiamente podia llamarse mujer, erauna jamona admirablemente conservada.
Podia pasar por jóven; tenia un grande atractivo. Relampagueaba los ojoscomo una mujer en la fuerza de sus pasiones: estaba de saca, es decir,con el corazon desalquilado.
O viuda de mucho tiempo.
O solterona, que á pesar de sus méritos no habia podido echar elguante á un prójimo.
Habia en aquel relampagueo de ojos algo de voracidad, y de una voracidadmuy semejante á lo que se llama hambre canina, dicho sea esto con perdonde la señora doña Emerenciana del Resalto y Sobradillo, que así sellamaba, y continúa llamándose, á Dios gracias, la interesante prenda deque nos ocupamos.
Debemos decir que era soltera, y segun ella afirmaba, y afirma aún,doncella.
Vivia y vive de sus rentas.
Vestia y viste de una manera elegantísima y distinguida.
Con una gran sencillez.
Tiene la garganta larga y mórbida.
El seno reelevado.
Los hombros redondos.
Las mejillas con dos hoyitos que, cuando se sonrie, producen dosdeliciosas bellezas.
La frente serena, un tanto estrecha, es verdad, á causa de lo bajo delos cabellos.
Con mucho chic, como toda su fisonomía.
Singularmente su boca no podia ser más fresca ni más sonrosada.
Ni más bonitos sus dientes, ni más blancos ni más iguales.
Doña Emerenciana tiene el vicio de la sonrisa, porque ésta marca loshoyitos de sus mejillas y á la par descubre las encías quedeliciosamente, á veces, dejan ver la punta de una lengua color de rosa.
Esta, la lengua, era una belleza como otra cualquiera.
Hay, sin embargo, mujeres y hombres que tienen la lengua cuadrada ygorda como la de un buey.
Hay otras c